Canción
Cuando haya
muerto, amado mío,
no entones para mí canciones tristes,
no plantes rosas sobre mi cabeza,
ni cipreses de sombra:
que crezca verde el césped,
húmedo de lluvia y rocío,
y si quieres, recuerda,
y si quieres, olvida.
No veré yo las sombras,
ni sentiré la lluvia,
jamás escucharé del ruiseñor
el canto dolorido;
y soñando en la luz de este crepúsculo
que no crece ni mengua,
podrá ser que recuerde,
podrá ser que olvide |
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